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Miércoles 21 de mayo de 2003 Año I, Número 2
Cine
Entre sagas y remakes
Parecería que Holywood se secó de ideas, al menos en lo que a cine de entretenimiento se refiere. Ya no aparecen aquellas grandes peliculas – sin retroceder tanto en el tiempo - como el Drácula de Coppola o Brazil de Gilliam, y hoy los términos secuela y remake son los más escuchados, a la vez que una forma de sacar unos cuantos millones extra gracias a una idea original ya concebida.
por Lucio Barone
The Matrix Reloaded
Muchos de ustedes habrán visto X-Men 2 (comentada en el número anterior), El Señor de los Anillos 2, Star Wars Episodio 2, Harry Potter 2, etc...Quiero decir: más allá de si gustaron o no, casi nos hemos visto obligados a verlas, son tentadoras, y es la cruda verdad. Ninguno de nosotros se negó a ver ninguna de las secuelas de películas como Alien o Batman, que próximamente tendrá su quinta entrega.
¿Qué ocurrió con X-Men, por ejemplo?. Un comic hecho videogame, luego dibujo animado y más tarde dos pelìculas, que por cierto, a principios del año que viene, serán una trilogía. O la tan aclamada Matrix de los hermanos Larry y Andy Wachowsky, que también parte de un comic casi tan de culto como nuestro querido Eternauta, pero de transcurrencia en tiempo no tan real. Dejenme decirles que el año pasado el creador del comic Blade casi tuvo un infarto al presenciar la segunda parte producida por Wesley Snipes.
¿A que vamos con esto? La secuela, remake o adaptación son armas de doble filo. Puedo asegurar que su opinión sobre Matrix puede llegar a cambiar drásticamente si conocen la tira original, algo casi imposible de lograr en nuestro país sin saber inglés y, fundamentalmente, desembolsar un buen dinero por una revista importada. Las secuelas son un invento al parecer muy necesario – básicamente en términos mercantiles - y, si bien segundas o terceras partes a veces no son tan impresentables, tampoco hace falta llegar al extremo de hartar y refritar hasta el absurdo, como en el caso de Martes 13.
Más allá de los pocos favores que nos hace Holywood mediante su costumbre de presentar a Buenos Aires como cuna o refugio de malvivientes, o directamente hacerla desaparecer de la faz del planeta (como ocurre en la hiperviolenta pero deslumbrante Starship Trooper, de Verhoeven), vamos a hacerles el favor de mencionar dos o tres cositas que se vienen con bastante fuerza.
Las secuelas son un invento al parecer muy necesario, básicamente en términos mercantiles.
Nick Notle en "Hulk"
Al momento de que esta nota sea publicada se habrá estrenado The Matrix Reloaded, y si es por espectacularidad, parece que es aún mayor que la primera. Continúan los mismos actores, aunque a nadie terminen importándoles más que los efectos especiales. Neo (Keanu Reeves), Morpheus (Laurence Fishburne) y Trinity (Carrie-Ann Moss) tienen setenta y dos horas para salvar la última ciudad de humanos en la tierra (Zion), antes de que un grupete de centinelas logren adentrarse en sus profundidades. Pero como siempre, nada es tan fácil, gracias a la reaparición del glorioso agente Smith (Hugo Weaving, que tambien hace de elfo en El Señor de los Anillos, aunque con mas pelo y maquillaje). Parece que la misma matrix lo multiplicó y que ya no es uno, sino muchísimos agentes Smith corriendo al pobre de Neo que no sabe si pegarle o dedicarse a volar. Incursionan también los misteriosos Twins, seres que no se sabe de que lado están pero que pelean como lo hacìa el señor Miyagi en Karate Kid. El final es impresionante, pero si se los cuento me mete preso la Warner Bros.
Y si de venir con fuerza hablamos, quién mejor que Hulk, dirigida por Ang Lee (El tigre y el dragón). Se trata sin dudas de una de las adaptaciones más esperadas por los fanáticos de la Marvel, aunque parece que destrozar camisas y jeans ha quedado en desuso: este nuevo hombre verde mide cinco o seis metros, rompe casas, pisa autos, babea, revolea tanques de guerra como si fuesen porotos... y de buen tipo no tiene nada.
La trama no cambia mucho respecto del original, y la mayorìa ya la conoce: parece que el doctor Bruce Banner (Eric Bana) descubre por mero accidente que puede convertirse, a través de un experimento fallido, en un tipo verde y gruñón que no para de buscar problemas; el gobierno se entera de esto y por supuesto deciden cazarlo para estudiarlo. Nada nuevo, por lo que tenemos que centrar las esperanzas en el enfoque, la puesta, y el presupuesto seguramente millonario. La música es del maestro Danny Elfman (El jinete sin cabeza, El joven manos de tijera, entre otras muchas) y de los efectos se encarga la gente de la Industrial Light & Magic, aunque la verdadera perla es la aparición de Nick Nolte como el papá del tierno bichíto verde.
Nos queda en el tintero Terminator 3, la rebelión de las máquinas, con el nuevo Terminator malo, el temible y supuestamente indestructible TX, encarnado al parecer en la figura de una más que atractiva mujer. Pero parece que va a merecer una nota aparte: ya iremos sobre eso. Mientras tanto, compren mucho pochoclo, porque si la cosa sigue de esta manera va a hacer falta.
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