inicio
 
   contacto
 
Miércoles 21 de mayo de 2003 Año I, Número 2
Entrevista I
Lizarazu: descontaminada y honesta
Hilda Lizarazu (o Lizarazu, a secas, como a partir de ahora se presentará artísticamente) ha regresado de su autoexilio cordobés de tres años descontaminada y honesta, como alguien calificó su música allá en Córdoba. En una extensa entrevista, exclusiva para The Howl, habló de su desencanto con las compañías discográficas multinacionales, del demo que espera convertir en disco solista, de su paso por aquella provincia y de su regreso, de su hija Mia, del folclore que incorporó a su música, de Man Ray y hasta de la guerra de Irak
entrevista Eduardo Barone y Claudio Angelotti
A las cinco de la tarde de un viernes con lluvia, El Taller está poco menos que desolado. Por supuesto llego puntual, y en una punta del bar lo encuentro a Alfredo Rosso charlando con un periodista de Vía Libre. Están hablando acerca del segundo disco de su programa La Casa del Rock Naciente, que acaba de publicar con la música de varios artistas de EMI. Rosso está muy delgado y se apura a aclarar que no tiene ningún ejemplar de su nuevo disco para obsequiarme, dado que la compañía sólo le ha provisto unos pocos. No le creería si yo mismo no hubiera estado trabajando cinco años en esa empresa. Por supuesto mi presencia perturba la entrevista, que de cualquier manera (Alfredo dixit) ya había concluido. Y detrás mío llega, a paso apurado, ostentando un colorido vestuario que hace juego con el tono de su cabello, la señora Hilda Lizarazu. O tal vez debería decir Lizarazu, a secas. Entonces ya no sólo se detiene la entrevista. El mundo deja de girar. Para mí y para todos los que estamos en ese reducto tan ochentoso.
En los próximos setenta minutos Hilda hablará con mucha (y renovada) energía acerca de su desencanto con las compañías discográficas multinacionales. Nos contará del demo que espera convertir en disco solista. De su ida a Córdoba. De su regreso a Buenos Aires. También de su hija Mia, calificada como “cohete” por su propia progenitora. Del folklore, de Raúl Carnota, de Cecilia Todd, por supuesto de Man Ray y hasta de la guerra de Irak.
Lizarazu es un huracán desatado, y sus ojos enormes son dos balas que todo lo penetran, mientras esa boca carmesí no para de disparar palabras, una tras otra, con la celeridad de un relámpago. Como banda sonora de la entrevista suena de fondo El Álbum Blanco de los Beatles. El cuadro es perfecto: Lizarazu enfrente, los Beatles alrededor, la lluvia afuera, y el fin de semana latiendo en las sienes de la rutina porteña. No se puede pedir nada más. Rec.
 
The Howl: ¿Cómo es la música que estás haciendo?
Lizarazu: Estoy haciendo canciones, con algunos sonidos un poco más experimentales de los que venía haciendo con Man Ray, mezclados con guitarras criollas en algunos temas. Estoy juntando diferentes maneras de laburar. En estos tres años y medio en Córdoba estuve trabajando bastante con la computadora, hasta que un rayo entró en la compu y me quemó el disco rígido. Así que volví a la portaestudio. Una de cinta y de ocho canales. Empecé a trabajar con distintas personas en Córdoba capital. O sea que los sonidos que tengo mezclados en mi demo son muy variados. Pero básicamente son canciones con melodías personales y… yo creo que estoy dentro del rock y del pop nuevamente. No estoy haciendo música electrónica ni nada parecido, no lo puedo encasillar dentro de un género como algo puro, porque no lo es.

The Howl: ¿Estás tocando la guitarra, hacés todo vos sola?
Lizarazu: Estoy tocando la guitarra. En vivo me acompaño con algunas bases, y después salgo con la acústica o con la criolla enchufada y estoy extrañando de acompañarme en algunos temas con la eléctrica. Pero por ahora, por una cuestión de infraestructura estoy saliendo por línea, porque ya con la eléctrica tendría que usar un equipo.

The Howl: ¿Tenés pensado armar una nueva banda?
Lizarazu: No por ahora. Me encantaría tener un bajista conmigo. En Córdoba me presenté con un guitarrista que es de la escuela de Fripp, y tenía una guitarra sintetizada con la cual armaba algunos climas, colchones y sonidos que no eran de guitarra. Y con un baterista que tocaba bárbaro. Después me acompañaba un chico en acordeón y una chica en cuatro venezolano y cajón peruano. En realidad el show de despedida que hice en Córdoba fue muy dinámico porque en algunos temas tocaba yo, en otros tocaba esta chica, que también toca trompeta... o sea que se armó una bandita interesante. Pero que ya de regreso en Buenos Aires no la puedo sostener, por la distancia.

The Howl: O sea que de alguna manera extrañás una banda detrás...
Lizarazu: Me acompaño con la guitarra, pero hay momentos en que rítmicamente me gustaría acompañarme con otros músicos. No me la banco… o sí, me la banco, pero me resulta un poco más relajado que haya músicos.

The Howl: ¿Por qué te despediste de Córdoba?
Lizarazu: Me despedí porque tenía que volver para reanudar mi carrera. Mi pareja también tenía que hacer cosas. No pudimos sostener el momento durante más tiempo, porque estábamos muy aislados y en un lugar maravilloso, pero hay que vivir... En el norte cordobés, a unos doscientos kilómetros de Santiago del Estero. Un lugar que se llama Sinsacate. Un paisaje de Córdoba bastante conocido, pero con una magia exótica. No es Carlos Paz… que también es muy lindo… bueno, la provincia de Córdoba es maravillosa. Nosotros estábamos sobre un camino que se llama Camino Real, que había sido trazado por los incas hacia el Alto Perú, un camino de tierra y con campo alrededor. Ese suelo se llama pie de sierra, es medio arenoso, y las sierras están a unos veinte kilómetros. Y después lo más cercano como ciudad, que al principio yo no la sentía como ciudad, pero que es una ciudad grande, es Jesús María, que estaba a tres o cuatro kilómetros. Y Sinsacate es un poblado agrícola, también a unos tres kilómetros pero para el otro lado. Yo estaba como en el medio.

The Howl: ¿Fuiste a concretar allá tu proyecto de maternidad o fueron otros motivos los que te impulsaron al cambio?
Lizarazu: Coincidieron los tiempos con el final de Man Ray, por una cuestión como de un proceso de ocho discos, trece años y de una saturación del grupo en sí mismo, en el caso mío ¿no?. Cayó como bomba. Pero yo sentía que las energías interiores estaban un poco tensas, me estaba cansando, y así como me pasó con García, que en algún momento la parte musical te deja de divertir, porque por ahí lo personal comienza a rozarse y a causar cortocircuitos... con Man Ray pasó un poco eso. Coincidía con el deseo de ir a un lugar aislado de la ciudad, donde haya paisaje… coincidió con un amor y con un proyecto conjunto de hacerlo, porque yo sola no me iba a ir al medio del monte. Los dos, con mi marido, sabíamos que si no íbamos juntos… en el caso mío como mujer irme así tan lejos me resultaba más complicado. Coincidieron varias cosas que nos hicieron desarmar la casa e irnos para allá. Y luego del amor nació un bebé. Pero no fue “me voy a Córdoba a tener un hijo”. Me fui a Córdoba y a los cuatro meses quedé embarazada.

The Howl: Tampoco fue una casualidad, digamos...
Lizarazu: No, claro; cuando empecé con esta idea de ir a Córdoba, fue justo en los finales de la salida de Larga distancia, cuando (la compañía discográfica) EMI presionaba porque quería firmar por cinco años más y yo ya estaba que no quería más, o sea que fue un año antes de que yo fuera madre que ya empecé a pensar en ir a Córdoba. Primero pensé en Mendoza, después en Bariloche. En Córdoba tengo amigos justo en ese lugar, por los cuales yo llegue ahí. Mi amiga es la directora del Museo Jesuítico, que es un edificio del 1700 que estaba a tres kilómetros. Justo se desocupó una antigua pulpería que estaba alquilada, la fuimos a ver y bueno, la tomamos.

The Howl: Estabas en pareja ya en Man Ray. ¿Fue un viaje tuyo o de los dos?
Lizarazu: Los dos queríamos salir de la ciudad, él justo se había quedado sin laburo, coincidían un montón de cosas como para empezar a hacer algo en otro lado. Yo estuve laburando de fotógrafa, relevando todo el material del Museo Jesuítico, preparando con mi marido una muestra de arqueología. Durante el primer año que quede embarazada estuve laburando bastante de fotógrafa y Pablo de escenógrafo, y después tuve a mi hija Mia. A los 6 meses ya estaba componiendo, pero no estaba con la idea puntual de volver a salir a hacer música hasta los dos años, más o menos. Y después empecé a tocar...

The Howl: Se te nota con otra energía...
¿Si? Puede ser. Mia es una bandida rural difícil de atrapar, como diría Gieco, y tiene que ver también con el tiempo de descanso, de estar alejada de la ciudad, de estar como en un espacio descontaminado. Ahora me encanta volver. La gente allá estaba triste porque que regresaba, hicimos muy buenos amigos, la gente de allá es divina.

The Howl: ¿El folklore se va a notar en tu música?
Lizarazu: Creo que sí, hay mucha música y mucho folclore. En cualquier lado aparece un bombista, en un asado, tocan zambas y chacareras. Tocando en vivo yo hago un par de zambas. Ahora no sé si las voy a hacer, pero allá en Córdoba las hacía. Zambas tradicionales. De chiquita ya las tocaba, en la escuela.

The Howl: Ahora sos solamente Lizarazu, ¿qué pasó con Hilda?
Lizarazu: Es un capricho, no es que no me guste Hilda, pero me gusta el apellido Lizarazu, me parece fuerte. Alguien me dijo “no sabia si eras vos”. Era un poco caprichoso, sería más fácil poner entre paréntesis “ex Man Ray”, fácil para anunciar los shows. No tengo problemas con poner eso o Hilda, pero en Córdoba empecé así… no sé si es muy "marketinero", pero es como un capricho.

The Howl: Tu apellido suena a lapislázuli
Lizarazu: ¿Sí, no? Como la piedra preciosa... Es divino, muy lindo. ¿Es esdrújulo lapislázuli? Pero Lizarazu no…lizarázuli…

The Howl: Antes de comenzar el reportaje nos decías que ya habías recorrido todas las discográficas nacionales, sin ningún resultado. ¿Qué pasa? ¿Estás enfrentada con ellas?
Lizarazu: No fue enfrentamiento. En el 2002 y el 2003 estuve trabajando mucho menos que en otros momentos, pero ya teniendo a Mia los tiempos están mas acotados para los shows, y dejarla en el medio del monte... llevarla conmigo se complicaba por los horarios, tampoco tenia vecinos para que me la cuiden. Entonces toqué menos. No fueron enfrentamientos con las compañías. Lo que quería experimentar en carne propia era el hecho de... como música, artista, tener esas reuniones, sin manager, no porque no lo quiera sino porque no lo tengo. Tener una charla de empresario a artista. En todos los casos tuve muy buena recepción, y luego recibí una omisión que es casi… es casi más maleducado que que te digan “no”. En las compañías hubo una buena respuesta a “¿Querés hacer un disco conmigo, sí o no?”. Interiormente estoy tranquila porque no siento que las multinacionales me están diciendo que no porque el producto es malo. Si estuviera en otro periodo de mi vida me sentiría como humillada o débil. Pero ahora estoy contenta con lo que hago y sé que si no es por el camino de las multinacionales voy a ir por el independiente, que fue lo que hice en los ochenta cuando empezamos a tener éxito con Man Ray. Ahora el mercado es diferente, todo se esta vendiendo vía televisión y todo lo que están haciendo me parece muy feo en lo personal. Este tema de “Escalera a la fama”, “La Academia”, lo que sea, están destruyendo muy lindas canciones y si bien algunos de los chicos que cantan tienen talento, se refleja como una sociedad menor, una sociedad empaquetada a una sola ventana, que es el marketing y es como un mundo muy norteamericano, me parece horrible. Siempre va a haber canales alternativos y lo que tengo que hacer yo es seguir con mi proyecto de querer hacer este disco. Mi idea, mi deseo, sería editarlo para primavera o verano de este año, pero si no sale será el año que viene, no tengo esa urgencia… mi necesidad de regresar era porque ya está, quiero hacer mi disco como Lizarazu, sea como sea.

The Howl: Tu experiencia en el campo, en el medio del monte, fue bastante minimalista, ¿eso se va a reflejar en tu nuevo disco?
Lizarazu: Estaba rodeada de algarrobos y espinillos… yo voy a mantener esa cosa mínima… los temas ya están concebidos, luego de que baje a tierra estas canciones y las edite en el formato que fuere, empezarán a salir otras cosas, pero la concepción de la mayoría de los temas que van a salir en este disco son de ese momento. El otro día que hice el show de despedida en un cine de Córdoba, a un amigo melómano, que tiene una gran colección de discos, y además es ciego, le preguntaron que le había parecido y dijo que mi música le pareció descontaminada y honesta. Me encantó. Es un poco eso. Creo que lo simple es lo generador: voz, una guitarra y algunos aderezos que uno le quiera poner. Pero la cosa es agarrar una criolla y cantar. Nada más.

The Howl: Luego de una carrera de varios años, ¿sentís que deberías estar en otra categoría como artista?

Lizarazu: No, estoy donde tengo que estar. Estoy regresando y como en el umbral del proceso de hacer un disco, no pienso que estoy mal parada, porque lo que estuve corroborando en los shows en vivo es que mi música le llega a la gente. Y eso es importante, creo que si yo me escuchara de afuera me gustaría, me creería, es básicamente eso. En algunos momentos tal vez tenga que afilar más el lápiz con la poesía y algunas melodías, pero eso es parte del proceso de escribir. Ahora: hoy me escuché de nuevo, porque estoy rodeada de cajas, encontré el demo y me gustó.

The Howl: Digamos que adheriste a ese axioma de “menos es más”, que se da tanto en las músicas rurales.
Lizarazu: Absolutamente. Estoy contenta de haber regresado, y ahora quiero aceitar el engranaje para ver si lo hago independiente, tal vez hago un sello yo misma.

The Howl: ¿Qué músicas o artistas nuevos estuviste escuchando?
Lizarazu: Descubrí a Raúl Carnota, que si bien tiene una larga trayectoria yo no lo conocía. Estuve escuchando un disco suyo en vivo que me parece maravilloso, que se llama “El reciclón”. Es él con un trío. Es un gran compositor, escribe muy bien. Y después escuché muchos discos, cosas de antes… a Charly escuché, a Los Beatles… estábamos viviendo en esta vieja pulpería enorme, de gauchos, con un palenque para atar los caballos y todo, y pusimos un equipo enorme y ponía la música al remango y no había vecinos que se quejaran. García es siempre muy placentero. De lo nuevo que descubrí está esa mujer Norah Jones, que me gusta, me encanta que haya sido un éxito en ventas. Leí que es la hija no reconocida de Ravi. Después estuve escuchando el último de George Harrison, que es un disco que me encanta, divino. Y ahora acá en Buenos Aires me pasaron el disco de Las Pelotas que me gusta mucho, me sorprendió.

The Howl: ¿Qué tal sos como madre?
Lizarazu: No tuve muchas fantasías previas al nacimiento. No tuve mucha proyección de cómo sería… es un trabajo del cual muchas veces tengo que sacudir un poco... a veces tengo que tocar la guitarra y Mia se me cuelga de las cuerdas y tira para abajo, dice “mami no cantes”, y la quiero matar. Estoy trabajando mucho con la paciencia, que es la ciencia de la paz, si lo leés al revés. Y también con los tiempos de relajar y decir “bueno, yo ahora me tengo que ocupar de esto”. Pero estoy felíz, me salió modelo "cohete" la nena, no salió tranquilíta...

The Howl: O sea... parecida a vos
Lizarazu: Si, es una bandida, muy simpática, pero a veces tengo que hacer un poco de meditación para no gritarle. Todo el comienzo de bebé y amamantamiento fue divino, funcionó todo bien, ella es súper saludable, no tuvo problemas físicos. Le gusta la música, y cuando toco mis temas los canta, canta letras rarísimas. Yo lo estoy pasando bien. La primera vez que me presenté en Córdoba le di de mamar al costado del escenario, pero al año toqué en La Cumbre y ella ya caminaba y se me vino al escenario en medio del show. Son pinceladas de ternura. Es parte de una performance (se ríe) Yo estaba convencida de cambiar algunas cosas, de ser una cantante de rock a relajar un poco y ser madre. Estoy contenta. Si sale una gira no sé qué haría… por ejemplo con Charly cuando hicimos lo de junio en el Luna me dijo “quedáte” y le dije “mirá, estoy en el interior de Córdoba y no voy a salir de gira por México. Tuve que decir que no, y no sentí que perdía algo. Quiero disfrutar este momento de maternidad (pausa). Che, vengan a escucharme cuando toque...

The Howl: Seguro que sí. ¿Cómo será tu nuevo show? Para vos lo estético siempre fue muy importante...
Lizarazu: Todo depende de los lugares en donde uno se presenta. Site vas a presentar en un pub chico como acá en Palermo Viejo el año pasado, armar toda una estructura relacionada con la imagen no tiene mucho sentido. En Córdoba trabajé con una chica que hace cosas en video, con pantallas de cine enormes… depende del lugar físico. Soy muy adaptable. No tengo pensada una estructura de siete metros ni nada de esas cosas.

The Howl: ¿Cuáles son las diferencias básicas entre haber trabajado con un grupo y ahora que sos solista?
Lizarazu: Me compromete más: subo al escenario como Lizarazu y no me bajo hasta después de una hora y media, y estoy yo siempre, y en medio de tema y tema el silencio es propio. Por eso mismo estuve desarrollando una veta semi histriónica que tiene que ver con mis tiempos… como una cosa de café concert por momentos, y esos silencios que necesito entre los temas se me fueron dando a partir de la experiencia de estar sola en el escenario, y de sentir la presión de la gente, del público que está ahí. Y tengo como un relax, que me lo dió el tiempo de presentarme sola en vivo. Trato de tomarlo lo más tranquila posible, si tengo que tomarme un vaso de agua y me lo encajo en el ojo, bueno, la gente se ríe y ya está… es como que también el humor está presente, es un recurso más. Lo que siento en los últimos shows es que la gente se ríe. Es una parte mía payasesca que me sale, que tiene que ver con la vergüenza, el temor o la inseguridad.

The Howl: ¿Qué cantantes femeninas te interesan?
Lizarazu: Cecilia Todd me encanta, ¿es venezolana o argentina?.

The Howl: Es venezolana...
Lizarazu: Estuve escuchando mucha música venezolana. De casualidad apareció esta chica que tocaba el cuatro... Yo no pude aprender a tocarlo

The Howl: ¿Ibas a peñas en Córdoba?
Lizarazu: En algunas ocasiones, pero no siempre. Participé en el festival de Jesús Maria, con Gieco. Ese es un festival que me gusta, porque hay doma. Son divinos, en realidad lo que más me gusta de esos festivales es la doma, que es algo maravilloso. Hay diferentes jerarquías y los ganadores son como estrellas de rock, viajan, los conocen todos… vienen de Brasil incluso. Tienen todo un léxico, las razas de los caballos... Los caballos que son para domar se llaman “reservados”, los tienen en un corral y eligen de ahí. A veces veía los festivales por la tele y escuchaba que llegaba el sonido en directo, porque yo estaba a pocos kilómetros de Jesús María. Los payadores son increíbles, también...

The Howl: ¿Aprendiste cosas de campo, a andar a caballo por ejemplo?
Lizarazu: Sí, no sólo yo, sino Mia. Íbamos a pasear juntas por ahí, por el monte…

The Howl: ¿Extrañás el hecho de ya no tener un "partner" musical?
Lizarazu: No, no lo extraño. Con Tito fue maravilloso, porque incluso hicimos música luego de nuestra separación como pareja, estuvimos más tiempo separados juntos que separados haciendo música. No extraño esa cosa de tener un novio y hacer música con mi novio, para nada.

The Howl: Me refería a otra cosa, a un socio compositivo, por ejemplo...
Lizarazu: Si, ahora que regresé a Buenos Aires estoy nuevamente paria, porque allá tenia unos socios. Yo quiero tocar con otra gente, será cuestión de juntarse con amigos, pero no sé si tanto para componer sino más bien para grabar, alguien que me maneje la computadora, porque yo me doy contra la pantalla del monitor.

The Howl: ¿Por qué elegiste la guitarra criolla?
Lizarazu: Me encanta el sonido de las cuerdas de nylon. La amplifico, pero para grabar creo que es mucho mejor con micrófono. Incluso la acústica con micrófono es mucho mejor, se escucha el sonido de la púa. Cambié una de doce cuerdas muy linda que usaba con Man Ray, pero me dejaba unas canaletas en los dedos que no te cuento. No me resultaba placentero tocar. Cuando empecé con esta onda solista traté de hacer cosas que me fueran más cómodas. Yo empecé de chiquita tocando la criolla, me es más fácil, a mí me resulta más fácil. La eléctrica... si no toco pierdo el sentimiento, y hace mucho que no toco.

The Howl: ¿Pero estás más guitarrera que antes?
Lizarazu: No sé si toco mejor, porque tendría que tocar más como práctica, me encantaría tocar todos los días. Pero es que ahora con mi hija se hace más difícil. A veces noto que me voy de tiempo... pero me acompaño, y si me voy de tiempo no tengo muchos problemas porque estoy sola, no tengo a nadie que me mire con mala cara. La acústica la toco con púa, pero me gusta mucho más arpegiar, y eso lo hago con la criolla.

The Howl: ¿Aprendiste a tocar los rasguidos de la chacarera y la zamba?
Lizarazu: No, eso ya lo tenía desde la primaria...

The Howl: ¿Tuviste contacto con la música y los músicos de Santiago del Estero?
Lizarazu: Tuve contacto con Raly Barrionuevo. Interesante lo que hace, algunas cosas demasiado melodiosas. En una de las domas que hubo, él sabia que yo estaba viviendo ahí cerca y vino a mi casa, a través de una amiga en común, pasó y tocamos juntos. Después me invitó a una peña, en Cosquín, a participar con él. Pero yo tenía que cruzar la sierra y tenía el auto todo roto. Camino con ripio, todo destrozado... Córdoba es como Los Angeles, pero pobre y sin mar. De La Cumbre estaba a cuarenta kilómetros, un lugar de sierras lindísimo, pero cada vez que tenía que cruzar dejaba un amortiguador.

The Howl: ¿Pensás que vas a extrañar el monte?
Lizarazu: Si, pero como allá quedó gente amiga voy a volver cuando quiera, las veces que quiera. Tengo lugares para regresar incluso con Mia.

The Howl: ¿Y la fotografía?
Lizarazu: Hice trabajos de arqueología indígena de la Argentina, esculturas y todo eso. Este museo jesuítico tiene un gran depósito de arqueología argentina del NOA y se hizo una reestructuración de este espacio, que era una bodega. Había grandes urnas funerarias... yo estuve ayudando en la muestra, que fue montada por la Fundación Antorchas. Después hicimos algunos calendarios, estuvo muy bien. Tendría que hacer un movimiento económico, vender un par de cámaras viejas y comprarme una digital, porque es mucho más barato, no gastás en laboratorio. Tengo ganas de hacer una muestra, pero no quiero interferir con los tiempos del disco.

The Howl: ¿Y qué fecha manejás para el lanzamiento de tu disco?
Lizarazu: No es que me lo tengo que sacar ya de encima, pero tengo un deseo, una proyección: para octubre o noviembre de este año. A esta altura pensé que ya iba a tener arreglado el tema que aún no tengo arreglado con las multinacionales...

The Howl: ¿Ya hiciste contacto con las indies?
Lizarazu: No tuve por ahora, estoy terminando mi rueda de multinacionales. Así que bueno, acá estoy... Con planes de lo que venga.

The Howl: ¿Te volviste para siempre?
Lizarazu: No sé si me quedo para siempre, “para siempre, nunca...”
Hoy estoy en Buenos Aires, es todo lo que sé.

The Howl: ¿Pensaste alguna vez en irte del país?
Lizarazu: Si, pero mi sino es el norte. Yo me crié en Estados Unidos. Mi madre vive hace treinta años allá. Bueno, ahora mismo vive en México, pero mi adolescencia fue norteamericana. Ahora estoy muy antinorteamericana, pero en el momento en que yo me crié, mediados de los años setenta, cursé toda la secundaria allá. Me encanta la Argentina, nunca me iría. Afuera están muy desequilibrados, por lo menos en los Estados Unidos. La política exterior norteamericana está desequilibrada desde hace veinte años, como poco.

The Howl: ¿Cómo viviste la guerra en Irak?
Lizarazu: Me parece que los estadounidenses están relocos, y desequilibrados para usar una palabra más moderada... Desde el gobierno hasta la población, que si bien no es tan responsable, es una civilización que está muy desequilibrada. Si eso es el progreso, o el sistema que tiene el mundo... estamos muy mal. Pero bueno, es así, está afuera de nuestro dominio. Están para la destrucción del planeta...

The Howl: ¿En algún momento pensaste “voy a traer un hijo a este mundo”?
Lizarazu: No lo pensé tan en grande. Así como dicen “pinta tu aldea y pintarás el mundo”, cada uno dentro de nuestro mundito podemos hacer el bien, algo pequeño y transformar alrededor de nosotros. Y tal vez si un montón de esos munditos se juntan, cosas más agradables puedan surgir. Pero pensar en términos tan grandes... Cuando tenia dieciocho años me decía: "no voy a traer un hijo a este mundo". Pero Cambalache es de los años cuarenta, ¿no?. En mí se dio la tendencia a procrear, y junto a un amor... coincidió con mi pareja, y se hizo fuerte. Yo esperé casi hasta el umbral, no tuve hijos a los veinte años, sino que esperé, soy una madre madura (ríe). Y creo que voy a ser madre única, de una hija única. Si bien Mia es adorable, mi ego es importante, ya quiero que sea grande y que haga su vida. La verdad que ser madre se siente bárbaro, pero no sé si quiero saberlo de nuevo...

< Inicio ^ Volver arriba
Sumario
editorial
   Condenados
entrevista
   Hilda Lizarazu
   Lalo Mir
anticipos
   Radiohead
   Super Ratones
perfiles
   Legendary Pink Dots
   Nacho Vegas
discos
   Las Pelotas
   Blur
   Smog
   Axel Krygier
   Flopa Manza Minimal
shows
   P. O. Reincidentes
   Sergio Pángaro
cine
   Entre sagas y remakes
lecturas
   Patricia Highsmith
 © Copyright The Howl 2003-2004. Todos los derechos reservados.