The Howl: ¿Cómo es la música
que estás haciendo?
Lizarazu: Estoy haciendo canciones, con
algunos sonidos un poco más experimentales de los
que venía haciendo con Man Ray, mezclados con guitarras
criollas en algunos temas. Estoy juntando diferentes maneras
de laburar. En estos tres años y medio en Córdoba
estuve trabajando bastante con la computadora, hasta que
un rayo entró en la compu y me quemó el
disco rígido. Así que volví a la
portaestudio. Una de cinta y de ocho canales. Empecé
a trabajar con distintas personas en Córdoba capital.
O sea que los sonidos que tengo mezclados en mi demo son
muy variados. Pero básicamente son canciones con
melodías personales y… yo creo que estoy
dentro del rock y del pop nuevamente. No estoy haciendo
música electrónica ni nada parecido, no
lo puedo encasillar dentro de un género como algo
puro, porque no lo es.
The Howl: ¿Estás tocando la guitarra,
hacés todo vos sola?
Lizarazu: Estoy tocando la guitarra.
En vivo me acompaño con algunas bases, y después
salgo con la acústica o con la criolla enchufada
y estoy extrañando de acompañarme en algunos
temas con la eléctrica. Pero por ahora, por una
cuestión de infraestructura estoy saliendo por
línea, porque ya con la eléctrica tendría
que usar un equipo.
The Howl: ¿Tenés pensado armar
una nueva banda?
Lizarazu: No por ahora. Me encantaría
tener un bajista conmigo. En Córdoba me presenté
con un guitarrista que es de la escuela de Fripp, y
tenía una guitarra sintetizada con la cual armaba
algunos climas, colchones y sonidos que no eran de guitarra.
Y con un baterista que tocaba bárbaro. Después
me acompañaba un chico en acordeón y una
chica en cuatro venezolano y cajón peruano. En
realidad el show de despedida que hice en Córdoba
fue muy dinámico porque en algunos temas tocaba
yo, en otros tocaba esta chica, que también toca
trompeta... o sea que se armó una bandita interesante.
Pero que ya de regreso en Buenos Aires no la puedo sostener,
por la distancia.
The Howl: O sea que de alguna manera extrañás
una banda detrás...
Lizarazu: Me acompaño con la
guitarra, pero hay momentos en que rítmicamente
me gustaría acompañarme con otros músicos.
No me la banco… o sí, me la banco, pero
me resulta un poco más relajado que haya músicos.
The Howl: ¿Por qué te despediste
de Córdoba?
Lizarazu: Me despedí porque
tenía que volver para reanudar mi carrera. Mi
pareja también tenía que hacer cosas.
No pudimos sostener el momento durante más tiempo,
porque estábamos muy aislados y en un lugar maravilloso,
pero hay que vivir... En el norte cordobés, a
unos doscientos kilómetros de Santiago del Estero.
Un lugar que se llama Sinsacate. Un paisaje de Córdoba
bastante conocido, pero con una magia exótica.
No es Carlos Paz… que también es muy lindo…
bueno, la provincia de Córdoba es maravillosa.
Nosotros estábamos sobre un camino que se llama
Camino Real, que había sido trazado por los incas
hacia el Alto Perú, un camino de tierra y con
campo alrededor. Ese suelo se llama pie de sierra, es
medio arenoso, y las sierras están a unos veinte
kilómetros. Y después lo más cercano
como ciudad, que al principio yo no la sentía
como ciudad, pero que es una ciudad grande, es Jesús
María, que estaba a tres o cuatro kilómetros.
Y Sinsacate es un poblado agrícola, también
a unos tres kilómetros pero para el otro lado.
Yo estaba como en el medio.
The Howl: ¿Fuiste a concretar allá
tu proyecto de maternidad o fueron otros motivos los
que te impulsaron al cambio?
Lizarazu: Coincidieron los tiempos
con el final de Man Ray, por una cuestión como
de un proceso de ocho discos, trece años y de
una saturación del grupo en sí mismo,
en el caso mío ¿no?. Cayó como
bomba. Pero yo sentía que las energías
interiores estaban un poco tensas, me estaba cansando,
y así como me pasó con García,
que en algún momento la parte musical te deja
de divertir, porque por ahí lo personal comienza
a rozarse y a causar cortocircuitos... con Man Ray pasó
un poco eso. Coincidía con el deseo de ir a un
lugar aislado de la ciudad, donde haya paisaje…
coincidió con un amor y con un proyecto conjunto
de hacerlo, porque yo sola no me iba a ir al medio del
monte. Los dos, con mi marido, sabíamos que si
no íbamos juntos… en el caso mío
como mujer irme así tan lejos me resultaba más
complicado. Coincidieron varias cosas que nos hicieron
desarmar la casa e irnos para allá. Y luego del
amor nació un bebé. Pero no fue “me
voy a Córdoba a tener un hijo”. Me fui
a Córdoba y a los cuatro meses quedé embarazada.
The Howl: Tampoco fue una casualidad, digamos...
Lizarazu: No, claro; cuando empecé
con esta idea de ir a Córdoba, fue justo en los
finales de la salida de Larga distancia, cuando
(la compañía discográfica) EMI
presionaba porque quería firmar por cinco años
más y yo ya estaba que no quería más,
o sea que fue un año antes de que yo fuera madre
que ya empecé a pensar en ir a Córdoba.
Primero pensé en Mendoza, después en Bariloche.
En Córdoba tengo amigos justo en ese lugar, por
los cuales yo llegue ahí. Mi amiga es la directora
del Museo Jesuítico, que es un edificio del 1700
que estaba a tres kilómetros. Justo se desocupó
una antigua pulpería que estaba alquilada, la
fuimos a ver y bueno, la tomamos.
The Howl: Estabas en pareja ya en Man Ray.
¿Fue un viaje tuyo o de los dos?
Lizarazu: Los dos queríamos
salir de la ciudad, él justo se había
quedado sin laburo, coincidían un montón
de cosas como para empezar a hacer algo en otro lado.
Yo estuve laburando de fotógrafa, relevando todo
el material del Museo Jesuítico, preparando con
mi marido una muestra de arqueología. Durante
el primer año que quede embarazada estuve laburando
bastante de fotógrafa y Pablo de escenógrafo,
y después tuve a mi hija Mia. A los 6 meses ya
estaba componiendo, pero no estaba con la idea puntual
de volver a salir a hacer música hasta los dos
años, más o menos. Y después empecé
a tocar...
The Howl: Se te nota con otra energía...
¿Si? Puede ser. Mia es una bandida rural difícil
de atrapar, como diría Gieco, y tiene que ver
también con el tiempo de descanso, de estar alejada
de la ciudad, de estar como en un espacio descontaminado.
Ahora me encanta volver. La gente allá estaba
triste porque que regresaba, hicimos muy buenos amigos,
la gente de allá es divina.
The Howl: ¿El folklore se va a notar
en tu música?
Lizarazu: Creo que sí, hay mucha
música y mucho folclore. En cualquier lado aparece
un bombista, en un asado, tocan zambas y chacareras.
Tocando en vivo yo hago un par de zambas. Ahora no sé
si las voy a hacer, pero allá en Córdoba
las hacía. Zambas tradicionales. De chiquita
ya las tocaba, en la escuela.
The Howl: Ahora sos solamente Lizarazu, ¿qué
pasó con Hilda?
Lizarazu: Es un capricho, no es que
no me guste Hilda, pero me gusta el apellido Lizarazu,
me parece fuerte. Alguien me dijo “no sabia si
eras vos”. Era un poco caprichoso, sería
más fácil poner entre paréntesis
“ex Man Ray”, fácil para anunciar
los shows. No tengo problemas con poner eso o Hilda,
pero en Córdoba empecé así…
no sé si es muy "marketinero", pero
es como un capricho.
The Howl: Tu apellido suena a lapislázuli
Lizarazu: ¿Sí, no? Como
la piedra preciosa... Es divino, muy lindo. ¿Es
esdrújulo lapislázuli? Pero Lizarazu
no…lizarázuli…
The Howl: Antes de comenzar el reportaje nos
decías que ya habías recorrido todas las
discográficas nacionales, sin ningún resultado.
¿Qué pasa? ¿Estás enfrentada
con ellas?
Lizarazu: No fue enfrentamiento. En
el 2002 y el 2003 estuve trabajando mucho menos que
en otros momentos, pero ya teniendo a Mia los tiempos
están mas acotados para los shows, y dejarla
en el medio del monte... llevarla conmigo se complicaba
por los horarios, tampoco tenia vecinos para que me
la cuiden. Entonces toqué menos. No fueron enfrentamientos
con las compañías. Lo que quería
experimentar en carne propia era el hecho de... como
música, artista, tener esas reuniones, sin manager,
no porque no lo quiera sino porque no lo tengo. Tener
una charla de empresario a artista. En todos los casos
tuve muy buena recepción, y luego recibí
una omisión que es casi… es casi más
maleducado que que te digan “no”. En las
compañías hubo una buena respuesta a “¿Querés
hacer un disco conmigo, sí o no?”. Interiormente
estoy tranquila porque no siento que las multinacionales
me están diciendo que no porque el producto es
malo. Si estuviera en otro periodo de mi vida me sentiría
como humillada o débil. Pero ahora estoy contenta
con lo que hago y sé que si no es por el camino
de las multinacionales voy a ir por el independiente,
que fue lo que hice en los ochenta cuando empezamos
a tener éxito con Man Ray. Ahora el mercado es
diferente, todo se esta vendiendo vía televisión
y todo lo que están haciendo me parece muy feo
en lo personal. Este tema de “Escalera a la fama”,
“La Academia”, lo que sea, están
destruyendo muy lindas canciones y si bien algunos de
los chicos que cantan tienen talento, se refleja como
una sociedad menor, una sociedad empaquetada a una sola
ventana, que es el marketing y es como un mundo muy
norteamericano, me parece horrible. Siempre va a haber
canales alternativos y lo que tengo que hacer yo es
seguir con mi proyecto de querer hacer este disco. Mi
idea, mi deseo, sería editarlo para primavera
o verano de este año, pero si no sale será
el año que viene, no tengo esa urgencia…
mi necesidad de regresar era porque ya está,
quiero hacer mi disco como Lizarazu,
sea como sea.
The Howl: Tu experiencia en el campo, en el
medio del monte, fue bastante minimalista, ¿eso
se va a reflejar en tu nuevo disco?
Lizarazu: Estaba rodeada de algarrobos
y espinillos… yo voy a mantener esa cosa mínima…
los temas ya están concebidos, luego de que baje
a tierra estas canciones y las edite en el formato que
fuere, empezarán a salir otras cosas, pero la
concepción de la mayoría de los temas
que van a salir en este disco son de ese momento. El
otro día que hice el show de despedida en un
cine de Córdoba, a un amigo melómano,
que tiene una gran colección de discos, y además
es ciego, le preguntaron que le había parecido
y dijo que mi música le pareció descontaminada
y honesta. Me encantó. Es un poco eso. Creo que
lo simple es lo generador: voz, una guitarra y algunos
aderezos que uno le quiera poner. Pero la cosa es agarrar
una criolla y cantar. Nada más.
The Howl: Luego de una carrera de varios años,
¿sentís que deberías estar en otra
categoría como artista?
Lizarazu: No, estoy donde tengo que
estar. Estoy regresando y como en el umbral del proceso
de hacer un disco, no pienso que estoy mal parada, porque
lo que estuve corroborando en los shows en vivo es que
mi música le llega a la gente. Y eso es importante,
creo que si yo me escuchara de afuera me gustaría,
me creería, es básicamente eso. En algunos
momentos tal vez tenga que afilar más el lápiz
con la poesía y algunas melodías, pero
eso es parte del proceso de escribir. Ahora: hoy me
escuché de nuevo, porque estoy rodeada de cajas,
encontré el demo y me gustó.
The Howl: Digamos que adheriste a ese axioma
de “menos es más”, que se da tanto
en las músicas rurales.
Lizarazu: Absolutamente. Estoy contenta
de haber regresado, y ahora quiero aceitar el engranaje
para ver si lo hago independiente, tal vez hago un sello
yo misma.
The Howl: ¿Qué músicas
o artistas nuevos estuviste escuchando?
Lizarazu: Descubrí a Raúl
Carnota, que si bien tiene una larga trayectoria yo
no lo conocía. Estuve escuchando un disco suyo
en vivo que me parece maravilloso, que se llama “El
reciclón”. Es él con un trío.
Es un gran compositor, escribe muy bien. Y después
escuché muchos discos, cosas de antes…
a Charly escuché, a Los Beatles… estábamos
viviendo en esta vieja pulpería enorme, de gauchos,
con un palenque para atar los caballos y todo, y pusimos
un equipo enorme y ponía la música al
remango y no había vecinos que se quejaran. García
es siempre muy placentero. De lo nuevo que descubrí
está esa mujer Norah Jones, que me gusta, me
encanta que haya sido un éxito en ventas. Leí
que es la hija no reconocida de Ravi. Después
estuve escuchando el último de George Harrison,
que es un disco que me encanta, divino. Y ahora acá
en Buenos Aires me pasaron el disco de Las Pelotas que
me gusta mucho, me sorprendió.
The Howl: ¿Qué tal sos como madre?
Lizarazu: No tuve muchas fantasías
previas al nacimiento. No tuve mucha proyección
de cómo sería… es un trabajo del
cual muchas veces tengo que sacudir un poco... a veces
tengo que tocar la guitarra y Mia se me cuelga de las
cuerdas y tira para abajo, dice “mami no cantes”,
y la quiero matar. Estoy trabajando mucho con la paciencia,
que es la ciencia de la paz, si lo leés al revés.
Y también con los tiempos de relajar y decir
“bueno, yo ahora me tengo que ocupar de esto”.
Pero estoy felíz, me salió modelo "cohete"
la nena, no salió tranquilíta...
The Howl: O sea... parecida a vos
Lizarazu: Si, es una bandida, muy simpática,
pero a veces tengo que hacer un poco de meditación
para no gritarle. Todo el comienzo de bebé y
amamantamiento fue divino, funcionó todo bien,
ella es súper saludable, no tuvo problemas físicos.
Le gusta la música, y cuando toco mis temas los
canta, canta letras rarísimas. Yo lo estoy pasando
bien. La primera vez que me presenté en Córdoba
le di de mamar al costado del escenario, pero al año
toqué en La Cumbre y ella ya caminaba y se me
vino al escenario en medio del show. Son pinceladas
de ternura. Es parte de una performance (se ríe)
Yo estaba convencida de cambiar algunas cosas, de ser
una cantante de rock a relajar un poco y ser madre.
Estoy contenta. Si sale una gira no sé qué
haría… por ejemplo con Charly cuando hicimos
lo de junio en el Luna me dijo “quedáte”
y le dije “mirá, estoy en el interior de
Córdoba y no voy a salir de gira por México.
Tuve que decir que no, y no sentí que perdía
algo. Quiero disfrutar este momento de maternidad (pausa).
Che, vengan a escucharme cuando toque...
The Howl: Seguro que sí. ¿Cómo
será tu nuevo show? Para vos lo estético
siempre fue muy importante...
Lizarazu: Todo depende de los lugares
en donde uno se presenta. Site vas a presentar en un
pub chico como acá en Palermo Viejo el año
pasado, armar toda una estructura relacionada con la
imagen no tiene mucho sentido. En Córdoba trabajé
con una chica que hace cosas en video, con pantallas
de cine enormes… depende del lugar físico.
Soy muy adaptable. No tengo pensada una estructura de
siete metros ni nada de esas cosas.
The Howl: ¿Cuáles son las diferencias
básicas entre haber trabajado con un grupo y
ahora que sos solista?
Lizarazu: Me compromete más:
subo al escenario como Lizarazu y no
me bajo hasta después de una hora y media, y
estoy yo siempre, y en medio de tema y tema el silencio
es propio. Por eso mismo estuve desarrollando una veta
semi histriónica que tiene que ver con mis tiempos…
como una cosa de café concert por momentos, y
esos silencios que necesito entre los temas se me fueron
dando a partir de la experiencia de estar sola en el
escenario, y de sentir la presión de la gente,
del público que está ahí. Y tengo
como un relax, que me lo dió el tiempo de presentarme
sola en vivo. Trato de tomarlo lo más tranquila
posible, si tengo que tomarme un vaso de agua y me lo
encajo en el ojo, bueno, la gente se ríe y ya
está… es como que también el humor
está presente, es un recurso más. Lo que
siento en los últimos shows es que la gente se
ríe. Es una parte mía payasesca que me
sale, que tiene que ver con la vergüenza, el temor
o la inseguridad.
The Howl: ¿Qué cantantes femeninas
te interesan?
Lizarazu: Cecilia Todd me encanta,
¿es venezolana o argentina?.
The Howl: Es venezolana...
Lizarazu: Estuve escuchando mucha música
venezolana. De casualidad apareció esta chica
que tocaba el cuatro... Yo no pude aprender a tocarlo
The Howl: ¿Ibas a peñas en Córdoba?
Lizarazu: En algunas ocasiones, pero
no siempre. Participé en el festival de Jesús
Maria, con Gieco. Ese es un festival que me gusta, porque
hay doma. Son divinos, en realidad lo que más
me gusta de esos festivales es la doma, que es algo
maravilloso. Hay diferentes jerarquías y los
ganadores son como estrellas de rock, viajan, los conocen
todos… vienen de Brasil incluso. Tienen todo un
léxico, las razas de los caballos... Los caballos
que son para domar se llaman “reservados”,
los tienen en un corral y eligen de ahí. A veces
veía los festivales por la tele y escuchaba que
llegaba el sonido en directo, porque yo estaba a pocos
kilómetros de Jesús María. Los
payadores son increíbles, también...
The Howl: ¿Aprendiste cosas de campo,
a andar a caballo por ejemplo?
Lizarazu: Sí, no sólo
yo, sino Mia. Íbamos a pasear juntas por ahí,
por el monte…
The Howl: ¿Extrañás el
hecho de ya no tener un "partner" musical?
Lizarazu: No, no lo extraño.
Con Tito fue maravilloso, porque incluso hicimos música
luego de nuestra separación como pareja, estuvimos
más tiempo separados juntos que separados haciendo
música. No extraño esa cosa de tener un
novio y hacer música con mi novio, para nada.
The Howl: Me refería a otra cosa, a
un socio compositivo, por ejemplo...
Lizarazu: Si, ahora que regresé
a Buenos Aires estoy nuevamente paria, porque allá
tenia unos socios. Yo quiero tocar con otra gente, será
cuestión de juntarse con amigos, pero no sé
si tanto para componer sino más bien para grabar,
alguien que me maneje la computadora, porque yo me doy
contra la pantalla del monitor.
The Howl: ¿Por qué elegiste la
guitarra criolla?
Lizarazu: Me encanta el sonido de las
cuerdas de nylon. La amplifico, pero para grabar creo
que es mucho mejor con micrófono. Incluso la
acústica con micrófono es mucho mejor,
se escucha el sonido de la púa. Cambié
una de doce cuerdas muy linda que usaba con Man Ray,
pero me dejaba unas canaletas en los dedos que no te
cuento. No me resultaba placentero tocar. Cuando empecé
con esta onda solista traté de hacer cosas que
me fueran más cómodas. Yo empecé
de chiquita tocando la criolla, me es más fácil,
a mí me resulta más fácil. La eléctrica...
si no toco pierdo el sentimiento, y hace mucho que no
toco.
The Howl: ¿Pero estás más
guitarrera que antes?
Lizarazu: No sé si toco mejor,
porque tendría que tocar más como práctica,
me encantaría tocar todos los días. Pero
es que ahora con mi hija se hace más difícil.
A veces noto que me voy de tiempo... pero me acompaño,
y si me voy de tiempo no tengo muchos problemas porque
estoy sola, no tengo a nadie que me mire con mala cara.
La acústica la toco con púa, pero me gusta
mucho más arpegiar, y eso lo hago con la criolla.
The Howl: ¿Aprendiste a tocar los rasguidos
de la chacarera y la zamba?
Lizarazu: No, eso ya lo tenía
desde la primaria...
The Howl: ¿Tuviste contacto con la música
y los músicos de Santiago del Estero?
Lizarazu: Tuve contacto con Raly Barrionuevo.
Interesante lo que hace, algunas cosas demasiado melodiosas.
En una de las domas que hubo, él sabia que yo
estaba viviendo ahí cerca y vino a mi casa, a
través de una amiga en común, pasó
y tocamos juntos. Después me invitó a
una peña, en Cosquín, a participar con
él. Pero yo tenía que cruzar la sierra
y tenía el auto todo roto. Camino con ripio,
todo destrozado... Córdoba es como Los Angeles,
pero pobre y sin mar. De La Cumbre estaba a cuarenta
kilómetros, un lugar de sierras lindísimo,
pero cada vez que tenía que cruzar dejaba un
amortiguador.
The Howl: ¿Pensás que vas a extrañar
el monte?
Lizarazu: Si, pero como allá
quedó gente amiga voy a volver cuando quiera,
las veces que quiera. Tengo lugares para regresar incluso
con Mia.
The Howl: ¿Y la fotografía?
Lizarazu: Hice trabajos de arqueología
indígena de la Argentina, esculturas y todo eso.
Este museo jesuítico tiene un gran depósito
de arqueología argentina del NOA y se hizo una
reestructuración de este espacio, que era una
bodega. Había grandes urnas funerarias... yo
estuve ayudando en la muestra, que fue montada por la
Fundación Antorchas. Después hicimos algunos
calendarios, estuvo muy bien. Tendría que hacer
un movimiento económico, vender un par de cámaras
viejas y comprarme una digital, porque es mucho más
barato, no gastás en laboratorio. Tengo ganas
de hacer una muestra, pero no quiero interferir con
los tiempos del disco.
The Howl: ¿Y qué fecha manejás
para el lanzamiento de tu disco?
Lizarazu: No es que me lo tengo que
sacar ya de encima, pero tengo un deseo, una proyección:
para octubre o noviembre de este año. A esta
altura pensé que ya iba a tener arreglado el
tema que aún no tengo arreglado con las multinacionales...
The Howl: ¿Ya hiciste contacto con las
indies?
Lizarazu: No tuve por ahora, estoy
terminando mi rueda de multinacionales. Así que
bueno, acá estoy... Con planes de lo que venga.
The Howl: ¿Te volviste para siempre?
Lizarazu: No sé si me quedo
para siempre, “para siempre, nunca...”
Hoy estoy en Buenos Aires, es todo lo que sé.
The Howl: ¿Pensaste alguna vez en irte
del país?
Lizarazu: Si, pero mi sino es el norte.
Yo me crié en Estados Unidos. Mi madre vive hace
treinta años allá. Bueno, ahora mismo
vive en México, pero mi adolescencia fue norteamericana.
Ahora estoy muy antinorteamericana, pero en el momento
en que yo me crié, mediados de los años
setenta, cursé toda la secundaria allá.
Me encanta la Argentina, nunca me iría. Afuera
están muy desequilibrados, por lo menos en los
Estados Unidos. La política exterior norteamericana
está desequilibrada desde hace veinte años,
como poco.
The Howl: ¿Cómo viviste la guerra
en Irak?
Lizarazu: Me parece que los estadounidenses
están relocos, y desequilibrados para usar una
palabra más moderada... Desde el gobierno hasta
la población, que si bien no es tan responsable,
es una civilización que está muy desequilibrada.
Si eso es el progreso, o el sistema que tiene el mundo...
estamos muy mal. Pero bueno, es así, está
afuera de nuestro dominio. Están para la destrucción
del planeta...
The Howl: ¿En algún momento pensaste
“voy a traer un hijo a este mundo”?
Lizarazu: No lo pensé tan en
grande. Así como dicen “pinta tu aldea
y pintarás el mundo”, cada uno dentro de
nuestro mundito podemos hacer el bien, algo pequeño
y transformar alrededor de nosotros. Y tal vez si un
montón de esos munditos se juntan, cosas más
agradables puedan surgir. Pero pensar en términos
tan grandes... Cuando tenia dieciocho años me
decía: "no voy a traer un hijo a este mundo".
Pero Cambalache es de los años cuarenta, ¿no?.
En mí se dio la tendencia a procrear, y junto
a un amor... coincidió con mi pareja, y se hizo
fuerte. Yo esperé casi hasta el umbral, no tuve
hijos a los veinte años, sino que esperé,
soy una madre madura (ríe). Y creo que voy a
ser madre única, de una hija única. Si
bien Mia es adorable, mi ego es importante, ya quiero
que sea grande y que haga su vida. La verdad que ser
madre se siente bárbaro, pero no sé si
quiero saberlo de nuevo...
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