Al comando de un inglés volador,
exactamente en el año 1980, despegó una
nave fuera de control que todavía insiste con sumergirse
en lo más profundo del ser o no ser humano.A bordo
viajan los Legendary Pink Dots, una de las bandas más
fascinantes de la historia del rock.
“Nos dijeron que el cielo tiene calles de oro...
OK, pero de algún lado deben traerlo...”
“Voy a ser tu pequeña ostra... Voy a ser
tu ancho mundo entero.”
“Estoy esperando al lado de tu cama, espero una
señal. Yo nunca duermo.”
“Nuestra Virgen vende pañuelos de papel para
secarnos las lágrimas. Años de benditas
atrocidades en el nombre de nuestro Dulce Señor...”
Es posible que las citas anteriores sugieran y sean
relevantes por sí mismas, fuera de contexto;
o quizás se las pueda ver como refinados delirios
de algún poeta maldito. En cualquier caso la
idea sería correcta, ya que pertenecen a la pluma
de Edward Ka-Spel, letrista, deconstructor,
y cerebro gestador de los Legendary Pink Dots,
hombre que ya desde su apellido deja traslucir que no
es alguien cualquiera.
Inglés de nacimiento, holandés por opción
posterior, todavía en su tierra natal se une
a un tecladista llamado Phil Knight
y a una niña llamada April Iliffe
– de la cual se desconoce historia posterior fuera
de esta incipiente formación - y bautizan al
trío con el nombre que no cambiaría hasta
el presente. Con un pobre arsenal de instrumentos graban
en cintas sus primeros trabajos, básicamente
pop de bases programadas con un toque de psicodelia.
La discreta existencia de la banda continúa con
entradas y salidas de integrantes hasta la aparición
en 1982 de lo que formalmente se considera su primer
álbum, Brighter Now.
La inestabilidad inicial incluía a las pequeñas
discográficas en las cuales publicaban. Cualquier
coleccionista debe trabajar bastante para documentar
esta primera época de la formación, ya
que sus trabajos salieron en por lo menos diez sellos
de todo el mundo hasta el 26 diciembre de 1984. Ese
fue el día más importante en la historia
del grupo: Ka-Spel y sus tripulantes parten de la poco
acogedora Inglaterra hacia Nijmegen, Holanda, tierra
que nunca abandonarían como residencia.
Al poco tiempo de establecidos fichan para el pequeño
gran sello belga Play It Again Sam, reducidos
los Pink Dots al dúo Ka-Spel/Knight y músicos
satélites, y lanzan –con integrantes que
a posteriori perdurarían durante años-
Faces In The Fire.
El presente los encuentra más creativos y diversos
que nunca, con más de quince increíbles
trabajos editados por Ka-Spel en solitario, sumados a
los más de veinte de la banda.
A esta altura ya podía decirse
que tanto la poesía de Ka-Spel como la banda toda
estaba madura y lista para los grandes trabajos posteriores,
las primeras giras organizadas seriamente por Europa toda,
un par de álbumes que apuntaban cualitativamente
hacia arriba y, ante todo, la gran apertura instrumental
y musical: toda clase de vientos, ensambles de cuerdas,
grabaciones tomadas y generadas, deformadas y superpuestas
con inteligencia para lograr climas soberbios, el creciente
componente improvisatorio –ya disponían de
violinista y saxo/clarinetista estables-, el desprendimiento
definitivo del estricto pop para absorber las músicas
del mundo, el kraut homenajeado y reformulado, la repetición,
el ruidismo y el ambient no como forma abordada aisladamente
sino funcional en composiciones en forma de suites, y
la versátil y particular voz de Ka-Spel - tan fría
y seriamente europea, a la vez que tan expresiva -, forman
parte de una forzosamente incompleta lista de características
que son la impronta de su mundo en revolución constante.
El año 90 los encuentra lanzando su disco más
vendido hasta la actualidad, The Maria Dimension,
que terminó de afirmarlos como banda de culto,
y sin embargo ninguno de sus trabajos va seguramente a
alcanzar el vuelo de Shadow Weaver y Malachai:
Shadow Weaver Part 2 (1992 y 1993 respectivamente),
par conceptual e inseparabe que puede tomarse como un
resúmen acabado y definitivo de su obra hasta ese
momento, cuya segunda parte fue producida por Steven
Stapleton, de Nurse With Wound , con
quien Ka-Spel ya venía trabajando separadamente
en otros proyectos.
En este punto puede decirse que la nave Pink Dots puso
piloto automático, pero en el buen sentido: ese
piloto (vigilado siempre de cerca por el capitán
de la nave) les permitió elegir ediciones para
un sello norteamericano (Soleilmoon, que les
franqueó las puertas a buenas ventas y giras en
Estados Unidos) y reservar otras para su propio sello,
Terminal Kaleidoscope.
El presente los encuentra más creativos y diversos
que nunca, con más de quince increíbles
trabajos editados por Ka-Spel en solitario (sumados a
los más de veinte de la banda), sin ningún
miembro que no tenga un proyecto paralelo estable y de
larga data, estrenando sello propio con nombre de queso
(Caciocavallo) y con alguna – aún
cruda - tentativa de que la nave aterrice en Buenos Aires.
Con lo dicho hasta ahora -sumado a los versos que abren
la nota- queda claro que Ka-Spel compone y escribe desde
el escepticismo, el desencanto, que sus historias de amor
protagonizadas por muñecas chinas nunca terminan
bien – como en la vida real -, y habrá que
darle la razón cuando define a su banda como un
apocalipsis controlado, y al mundo como un caleidoscopio
terminal.
Discografía imprescindible:
The Legendary Pink Dots: Crushed Velvet Apocalypse (1989, Play
It Again Sam Records) The Maria Dimension (1990, Play It Again
Sam Records) Malachai: Shadow Weaver Part 2 (1993,
Play It Again Sam Records) A Perfect Mystery (2000, Caciocavallo) Edward Ka-Spel: Laugh China Doll (1984, Torso) Tanith And The Lion Tree (1991, Third
Mind Records) The Blue Room (1998, Soleilmoon)